Las cadenas de distribución transmiten potencia a través de mallas de metal-con-metal, a diferencia de la transmisión por fricción de las correas, lo que da como resultado una mayor precisión y estabilidad de la transmisión. Su diseño de lubricación completamente cerrado no solo extiende la vida útil sino que también garantiza un funcionamiento confiable a altas velocidades.
En comparación con las correas de distribución, las principales ventajas de las cadenas de distribución incluyen:
• Vida útil más larga: la mayoría puede durar tanto como el motor, eliminando la necesidad de reemplazos regulares;
• Mayor seguridad: Incluso si el tensor no funciona correctamente, normalmente emite un ruido de advertencia temprano, evitando roturas repentinas y daños graves al motor;
• Bajos costos de mantenimiento: esencialmente libre-de mantenimiento, con solo una revisión del tensor recomendada cada 100 000 kilómetros.
Sin embargo, existen algunos inconvenientes, como mayores costes de fabricación y un ruido de funcionamiento relativamente mayor (aunque las modernas cadenas silenciosas han mejorado esto significativamente).

